Entrevista con el Dr. Miguel León-Portilla, investigador Emérito del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México
Los indígenas en la Revolución mexicana
En la Revolución mexicana hubo sobre todo dos regiones con participación muy interesante. Por un lado el sur, Morelos, Tlaxcala, la parte zapatista. Y por otro los grupos Yaquis que estaban a las órdenes de Obregón, y estaban en el ejército Constitucionalista con Carranza. Participan muy violentamente en ambas partes.
A los Yaquis, creían muchos de ellos que si morían en batalla como en la época prehispánica, iban a ser compañeros del sol. Entonces se entregaban así, y muchos Yaquis cuando caían prisioneros eran deportados a Yucatán, a un clima completamente hostil, morían ahí. Terrible. Terrible. Y tan no les hicieron justicia, que fíjese usted como la guerra del Yaqui duró hasta la época del general Cárdenas, hasta que Cárdenas les dio títulos de tierra en los ríos que ahora otra vez están en peligro de perder esas tierras.
Y por el lado de Zapata. Zapata, yo publiqué aquí unos bandos que están en el Archivo de la Universidad, unos bandos en náhuatl, en que les ofrece también el apoyo para que recuperen sus tierras, criticando a los carrancistas, les llama “patas de piedra”, porque se peleó con Carranza, de hecho lo mandaron asesinar. Aquel Guajardo hizo una traición contra Zapata y lo mataron allá en Chinameca. De tal manera que ahí mueren muchísimos indígenas. Zapata sabía náhuatl, lo dice doña Luz Jiménez, una mujer extraordinaria que dejó una memoria en náhuatl, ella era de Milpa Alta, tuve el privilegio de conocerla, ella dice “llegó un señor alto y muy bien parecido, era Emiliano Zapata, fue el primero que ya nos habló en nuestra lengua, y nosotros quisimos ir con él”
Hay otro texto que yo de ahí saco, de una pobre mujer en los volcanes, que le dicen “y tu que, que, que crees que va a ser el destino de tu gente, ay, dice señor, vamos pegados a la cola del caballo de nuestro padrecito Zapata a ver si él nos salva”.
Pues yo creo que algo se ha hecho, si ya dijimos, reformas constitucionales, pero en general la actitud de los gobiernos revolucionarios fueron de proteccionismo o de exaltación, Diego Rivera, Siqueiros, pintaron indios maravillosos, el Huapango, en novelas indigenistas, se excavan zonas arqueológicas, se hacen museos, alabanza al indio muerto.
Eso me decían mis maestros Gamio y Garibay, no pienses nada más en los indios muertos, piensa en los indios vivos. Hoy día, gracias a que hay intelectuales indígenas, gracias por ejemplo a que aquí en la Universidad esta este Centro que reconoce la pluralidad “México: nación multicultural”, plurilingüe y pluricultural. Gracias a que existe la casa de escritores en lenguas mexicanas, en lenguas indígenas. Gracias a todo eso empieza a haber algo de esperanza. Yo, en mi seminario de Cultura Náhuatl, que tengo 53 años funcionando, he tenido muchos alumnos, sigo teniendo ahora mismo de extracción indígena que son abogados, que son lingüistas, que son etnólogos y yo les digo, si ustedes quieren ser del partido “pun pin pan”, lo que sea, lo que sea, pero no olviden la obligación que tienen con sus pueblos. Eso es lo principal.
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